martes 13 de septiembre de 2011

cada vez

Cada vez que me acuerdo de él , me da una mezcla de alegría agradecida y de pena. Alegría agradecida por sacarme del hoyo profundo en el que estuve tanto tiempo sepultada, sin mirarme, sin respirar, sin quererme. Llegó él con sus palabras , sus aventuras, su libertad y me miró, me tocó , me deseó y me hizo renacer. Nunca se lo agradeceré suficiente... pero por lo mismo, me aferré a ese cariño, a ese sueño, a esa felicidad que desconocía, siempre pendiente de ser una buena mamá , una buena profesional , una buena ciudadana con consciencia social...se me había olvidado lo importante de ser mujer. Y ahora se fue, con ganas de seguir en contacto lejano, con una indiferencia que no logro aceptar  ya que se acompaña de un discurso sobre un amor incondicional , que no se lee en los actos... A veces quiero pensar que lo hace por generosidad, ante la imposibilidad racional de seguir a mi lado, que a lo mejor le cuesta , que a lo mejor me extraña... pero no logro convencerme de ello. Lo extraño. Es raro... me llegan varias invitaciones de hombres que me miran con deseo , que me halagan y sin embargo no quiero nada de ellos... sólo extraño al que me salvó de la muerte en vida. Sé que es imposible y sólo quiero que el tiempo cure rápido mi sensación de pérdida y que ojalá aparezca un nuevo amor , uno que sí quiera estar a mi lado , uno que sí me acepte con todas mis verdades, uno que se comprometa y me deje quererlo sin reserva. Cada vez que me acuerdo de él me inunda la tristeza... y lo extraño .

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