Nada mejor que un fin de semana tranquilo en el campo para reecontrarse con un@ mism@. Un fin de semana con mis hijos, en el que todos participamos de la cocina, del lavado de platos, de la conversación y de la convivencia de nuestra particular familia. Seguramente en estos días ya ser una madre sola con cuatro hijos puede sonar algo sobrecargado y si le agregamos la condición autista de Emilio, la carga aumenta. Y no lo digo con fines de generar lástima como algunos piensan , lo digo porque es así simplemente y quizás hay que venir a pasar un fin de semana con nosotros para entenderlo. Mi naturaleza no es paciente pero he tenido que aprender a desarrollar esa exigua virtud. Soy más bien gritona, he tenido que aprender a suavizar la voz. Soy más bien cómoda, he tenido que aprender que el descanso es un lujo que valoro. Sin embargo me siento feliz y orgullosa de mi familia. Mis hijos son algo especial, porque les ha tocado desarrollar una cualidad rara en este mundo :la tolerancia. Tolerancia ante la discapacidad, tolerancia ante la diversidad de orientación sexual, tolerancia religiosa y no sé que tan tolerantes seamos en cuanto al pensamiento político, espero que sí de alguna forma seamos capaces al menos de escuchar con respeto. Así va mi pensamiento mientras me doy cuenta que a mis 45 años sigo persiguiendo de manera pueril el ansiado estado de pareja , cosa que no he conseguido porque una y otra vez mi voluntarismo me hace forzar situaciones que no son reales. Y ya algo cansada de aquello, por el momento no quiero seguir gastando mis energías en aquella búsqueda estéril. Además dos áreas sino tres, reclaman por mis neuronas. Y una de ellas tiene que ver con que no quiero seguir asistiendo pasiva al momento histórico que vive Chile. Los estudiantes han generado un movimiento social sin precedentes en los últimos 40 años. Reclaman por una educación más justa , que derribe la inequidad que Chile alimenta desde la cuna. La lucha es dura porque se enfrenta no sólo al ogro de la codicia y del egoismo representado por el afán de lucro de una pequeñísima parte de nuestra población sino también al no menos pantagruélico monstruo de la indiferencia y la ignorancia del resto de los habitantes. Así y todo, creo que pase lo que pase ahora , algo se ganará y estaremos mejor. Y también creo que hay que jugársela con todo. Espero que al fin Chile sacado de su modorra se sienta dueño de su destino y se siga atreviendo a salir a celebrar, a reclamar ,a compartir. Sin violencia. Siempre recuerdo cuando Pinochet fue apresado en Londres y que el ímpetu espontáneo fue el de salir a gritar felices a las calles ... pero fue el propio presidente Lagos quién nos cortó las alas, hablando de cosas incomprensibles como la gravedad de la extraterritorialidad de las leyes y otros términos igualmente crípticos que de manera confusa nos hicieron sentir culpables y contribuyeron a nuestra ya avanzada castración, producto de años de dicatadura. Eso que los jóvenes de hoy nos critican y no comprenden. Así tampoco comprendíamos como se reforzaba el desarrollo de instituciones educacionales privadas con el consecuente desmedro de la educación pública, bajo el alero de la Concertación que algunos habíamos elegido con la esperanza de la alegría...No puedo dejar de destacar sin embargo , que si bien admiro y comparto el justo clamor de los jóvenes, a veces los encuentro arrogantes y bueno , sin dejar de comprender que es algo propio de la juventud. Sin embargo creo que las sociedades más dignas son aquellas que mantienen la consideración hacia los mayores y la memoria de la historia nacional. Si bien es cierto que somos una generación dañada y acepto vehementemente que nos han faltado cojones para defender nuestros ideales , que hemos sido pasivos y que tenemos una responsabilidad histórica frente a nuestro país... sin embargo creo que a la hora de ser increpados igual merecemos cierto respeto... O quizás será que tendremos que luchar por él... Tenemos que responder y reaccionar. Es justo.Tenemos que participar más, nuestro aporte es necesario y valioso. También es cierto. La juventud no va a detenerse a tratar de entendernos, no es el momento .. así que queridos contemporáneos, vamos sacudiéndonos las telarañas de la cobardía, el polvo de la indiferencia, el servilismo impregnado en nuestra piel, que el respeto vamos a tener que ganárnoslo...