Del fondo del corazón, , no quiero que seas infeliz. Pero prefiero no verte pavoneándote con tu ligereza por ahí delante mío. Me doy cuenta que genuinamente no te das cuenta del dolor que me has causado. Y no estoy hablando solamente del engaño o de decidir asumir tu nuevo rol con tanta euforia como lo has hecho. Te hablo más bien de los años que viví contigo, años en que te esmeraste con éxito en hacerme creer que yo era culpable. Culpable de sentirme insatisfecha, culpable de querer más amor , culpable de buscar cariño, culpable de mi carácter que se fue deteriorando progresivamente. De eso te hablo. Tanto fue tu poder de convicción que llegaste a creerte a ti mismo , proclamándole a medio mundo que era yo quién no te quería y quién me quería deshacer de ti, olvidando que al inicio tuve que construir un caparazón para dejar de sufrir por tu falta de interés en mí. Y no estoy diciendo que no me quisieras. Estoy diciendo que no me deseabas y como lo ha demostrado la vida , no estaba equivocada ni era loca, ni amargada de nacimiento. No me deseabas y yo lo sentía. No me deseabas... y no sé si habrá algo más alienante que eso. Pero como siempre digo: esta es primera vez que vivo la vida en este estado de consciencia.... y no supe que hacer con ese conocimiento... y lo negué causando un daño que no sé si sea reparable en esta existencia. No lo sé. Algo así desarma tanto que aunque es cierto que de alguna manera esta es una oportunidad de redimirme con mis instintos no sé si tenga las herramientas suficientes para repararme. Claro que me enamoré de ti en algún momento. Pero no logro acordarme cuando el dolor y la necesidad de sobrevivir , la estúpida idea de seguir adelante sin escucharme, la natural tendencia a volcar todo mi caudal vital y mi pasión hacia mis hijos hicieron que ya no fuera un tema , el amor. Me convencí de la mayor contradicción vital que me pudiera plantear : que yo podía seguir viviendo así, sin magia, sin ardor , sin embriaguez. Y fue entonces que aparecieron estas líneas profundas que tengo rodeando mi boca. Fue Emilio quién se encargó de enrostrarme mi farsa. Una mala obra de teatro que dolía como una caries mal tapada , sórdidamente y de vez en cuando. En el fondo yo sabía. Yo sabía que no era feliz y que me estaba engañando . Pero no puedo ser fanfarrona : en verdad, cada vez que te pregunté sobre lo que te pasaba , tratando de explicar esa esquizofrénica dicotomía entre tu aparente y total devoción pública hacia mí y tu absoluta frialdad íntima, cada vez , tú negaste todo y cada vez , yo te creí. Yo te creí, siempre. Y es eso, eso, esa inversión perdida, esa fe puesta en la convicción que jamás me harías daño, esa tolerancia incomprensible hacia tus actos maleducados , discriminatorios, , egoístas perdonados como a un "enfant terrible" protegido por "mami", es decir yo, porque creía a pesar de todo en tu bondad... sin darme cuenta que en realidad eso era porque me había convencido de mi maldad....
Bueno ... de alguna forma,gracias por reconciliarme con mi naturaleza... sí , soy impulsiva... es cierto , no sé guardar mis pensamientos ni mis sentimientos para mí... lo reconozco, tengo una visión excesivamente maniqueísta de las cosas...soy apasionada, sensual, taimada , leal... un desastre de sentimientos excesivamente intensos para nuestros días... lo sé... gracias por hacerme ver que aún estoy aquí en este cuerpo.... sola y tan profundamente trastornada por haber sido la presa de tu retardada aceptación de tu ser interior. Pero por lo menos puedo seguir avanzando hacia lo más profundo de mis contorsiones mentales sin llegar a ese impasse castigador que me detenía antes. Por lo menos estoy aquí de pie, respirando, mirando y deseando, sin mentiras.
Podría haber sido peor. Que no quedara nada de mí. No sé si podré perdonarte por no haberme soltado antes... no sé si podré perdonarme no haberme defendido más. Pero lo intentaré.
Ahora déjame ser. Déjame ir. No sigas acomodando la realidad para no alterar tu tranquilidad. No sigas sacrificando mi integridad para alimentar tu ego. Déjame ir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario