Sólo tienes que sentirme
te dije y ojalá lo intentes
en tu habitación
que no conozco
en tu lejanía de joven
sólo tienes que sentirme
como cuando me abrazas
y me miras con los ojos
semicerrados, como cuando
te pierdes en mis piernas
y en tu boca se dibuja
una coma, que deja asomar
unos blancos traviesos.
Sólo tienes que sentirme
en tu casa y tu música
con mi pelo desgreñado
cayendo sobre tu cara.
Sólo tienes que sentirme
y las risas, las burlas
los cantos y los chistes
malos se enredan en un
tapiz de recuerdos
que te traerán hacia mí.
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