sábado, 18 de septiembre de 2010

Atardecer atacameño

silencio y soledad combinan con la búsqueda
incansable de la plenitud que huye recelosa
por desfiladeros que se visten de ocre y de luz
sigo avanzando movida por los cantos de piedras
que van cambiando de color según muere el día
y me enamoro de minerales y de sales unidos
en una mágica receta que me obliga mirar mi alma

me llevaré trocitos de luna, lágrimas de sal,
rosas de arena envueltas en telares de viento
guardaré atardeceres violáceos azules y rosados
que bailan al son del vuelo de flamencos
que también cantan buscando pareja , cantos
que sólo se escuchan bien entrada la tarde
Cuando el sol ya se fue y sólo queda luz propia

Y mecida por los gémidos de rocas y frotes
de miles de alas rosadas sobre mí, perdida
entre violetas ,rosas y azules del atardecer,
mi corazón explota bajo un caudal irrefrenable
mi alma se me arranca una vez más gritando y riendo
y quiero saltar y bailar y amar y creer y soñar
que el mundo goza y entrega como este mágico atardecer

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