domingo, 10 de octubre de 2010

Invierno

El mar a penas se mueve y el viento se detuvo
Hay tanto silencio que el miedo me clava feroz
Sus dientes en la piel, la sangre se detiene
Y todo se paraliza cuando desaparece de mi vida.

El ausente es un niño que me devolvió la risa
Y así también me la quita cuando decide irse
Llevándose también los rayos de sol,los perfúmenes
De las flores, las brisas de la tarde y el amor.

Y mis labios pasan de azules a negros extrañando
Los besos que escondido me daba furtivamente
Y la boca de ébano no sabe de esperanza , sólo
Sabe decir adios,deteniendo también la rima

La prosa, el verbo mismo,la palabra, el sonido
Caen como hojas suicidas en otoño ,en soledad
Y lo dejo partir sintiendo miles de cristales
Molidos en mi pecho, mi corazón latiendo a mil

Para luego partir al ritmo de marcapaso
El de la razón, el de la cordura , el de
La indiferencia atroz , de un invierno frío
Y hostil. Lo extraño¡ay! como extraño a mi niño.

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