Salí a correr con la llovizna
Y ella , fiel presencia
me acompañó de principio a fin
Había llegado a la playa
Mucho antes que yo
mezclando sus gotas
Con las del mar
Y partió con más brío
Al verme llegar abrazándome
Con su húmedo manto
Intentó reconfortarme
Lavando mis penas
Barriendo mis pérdidas
Mis despedidas, mis olvidos
Y partimos las dos
Tejiendo al viento
una fina trama protectora
Entre el calor de mi cuerpo
Y las perlas de agua y sal
Y por una horas fui invencible
Con mi manto mágico
haciéndome intocable,
impenetrable
Impermeable
A los silencios
A las imposibles
A los celos
A las diferencias
Por una horas fui libre
Y lancé a las brisas
Mis ruegos, mis súplicas
Mis deseos no cumplidos
Y las gaviotas juguetonas
los tomaron en sus alas
Y se los llevaron hacia
la espuma loca del Pacífico
Oscuro, retumbando mil veces
Y traté de no escuchar el nombre
Que repetían en cada reventar
Traté de no buscar entre las rocas
Traté de no ver lo que la arena
Escondía, sólo corrí y corrí
Con el agua deslizándose
Desde mi frente a mi cuello.
Pero el agua sólo lava
La tierra suelta, los tatuajes
permanecen en la piel
y a veces más adentro
Y cuando volví a mirar
Ahí estaba todavía
Finamente dibujado
Aquel niño, arrodillado
con las piernas al pecho
Anclado por siempre
En mi corazón
Fui a trotar con la llovizna
y ella,fiel presencia
me acompañó de principio a fin.
Y creí sentir en la despedida
en cada una de mis mejillas
en mis labios azules
la ensalada de cariños
la macedonia de caricias
que al viento también
lanzamos algún día.
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