Yo aprendo día a día, de la luz, del despertar, del agua
Aprendo del camino, de los tacos, de los chao mamá te quiero
Aprendo, aprendo, del reloj control, de los pasillos oscuros
Aprendo del me duele acá, del ya no veo bien, del ayúdeme
Aprendo de la sonrisa, del buenos días, del reclamo, del regalo
Aprendo del equipo, del colega, de los otros que aprenden también
Y de los que no aprenden igual aprendo. Y de los que están cansados
De los que ya no quieren o de los que quieren pero ya no pueden
Aprendo de los tumultos, del cansancio, del tedio, del apuro
Aprendo de los alumnos que desean aprender, de los que me aprecian
Y de los que no, de los que adopto y de los que no, de los que quiero
Y de los que no. Aprendo de los logros del día y de las rabias
De los fracasos, de las frustraciones y aprendo a seguir sonriendo
Aprendo a seguir trabajando, aprendo en las compras, en las reuniones
Aprendo de vuelta a casa, revisando tareas, aprendo en el recuerdo
En el sollozo escondido, en la melancolía y el deseo insatisfecho
Aprendo de mis sueños sin cumplir, de los viajes fallidos,
De mi cama solitaria, de mis tertulias eternamente femeninas
Aprendo de mis padres enfermos y la vejez absurda, aprendo
A inventar paciencia, aprendo en el agua que relaja músculos
Menos el corazón y aprendo, aprendo, de tantas cosas,
pero aún no aprendo a vivir sin tu amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario