Frente al espejo me contemplo
como nunca antes lo hice
miro mis ojos, mi pelo
mi boca, mis dientes.
Recorro el camino de mis pecas
y las finas líneas
en los ángulos de los párpados,
en los senderos de mi sonrisa.
Es cierto, mi frente tiene
surcos finos que la atraviesan
de lado a lado.
es cierto, mis mejillas
ya no están turgentes
y mi cuello muestra pliegues
que antes no existían...
Observo y no puedo dejar
de pensar en lo rápido
que sucedió todo.
Y me sorprendo al sentir
qué tan poco relevantes
son estos estigmas del tiempo,
qué tan poco peso tienen
al lado de mi corazón
de mi pluma,
de mis sentimientos.
Ya no soy joven...
¿Y qué?
No puedo devolver ni detener
el tiempo.
Ya no soy joven...
¿Pero acaso ya no soy bella?
Y si no ves la belleza de mi alma
¿acaso vale la pena derramar
lágrimas por ti?
¡Ya no soy joven y qué!
pero amo como recién nacida
corro como prófuga,
miro como ciega redimida
y toco como condenada
a la soledad.
me miro en el espejo y me río,
me río de ti ,
me río de mí,
me río de mi mirada,
de mi risa
y de mis arrugas.
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