jueves, 27 de agosto de 2009

El finado

Como si fuera viuda. Así tengo que tratar de actuar, me dijeron. El problema es cuando el finado se anda paseando delante de uno. Es un poco más difícil. En todo caso le debo uno de los últimos ataques de risa de la tía Mary, la mamá de mi amiga Mylene. Cuando la fui a ver a la clínica, un par de días antes de morir, aún estaba muy consciente. Y me encontró muy linda mi cartera. "Gracias ", le dije," me la regaló el finado". Creo que todavía se debe estar riendo, donde quiera que esté. Lo cierto es que el finado tiene muy buen gusto, por lo menos para la ropa, eso nadie podría decir lo contrario.
Por el momento, estoy usando un anillo negro en el lugar dónde antes iba mi argolla de matrimonio. En señal de luto. Es un tributo sutil, pero potente. Soy una viuda discreta . Muy discreta.
Larga vida al finado. ¿O no ?

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