Un regalo divino, una visión mágica
apareció en la tarde en mi jardín.
Me miró de frente, tranquila
como pocas, escrutando mi alma
o al menos así lo imaginé.
Blanca y elegante, fina y delicada
parecía un sueño sacado del paraíso
una promesa de un mañana glorioso,
un presagio de días felices.
Y digna, dueña de si misma,
sacudió su marcha entrecortada
paseando su hermosura albina
entre mis verdes arbustos
y mis coloridas flores,
dio la vuelta al espejo
de agua y se despidió
o así lo quise ver
con una mirada cómplice
y quise creer que me dijo
" confía, ya se viene el amor"
y me sonreí, al verla majestuosa
emprender un círculo en el cielo
y luego alejarse...
qué hacías , cigüeña ,
en mi campo secreto
qué hacías trayendo esperanza
a mi corazón solitario,
qué hacías con tu surrealismo
prometiendo mañanas...
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