lunes, 26 de septiembre de 2011

la despedida

Salí temprano en la mañana a correr por el borde costero. Te llevaba firmemente tomado en la mano izquierda, la del corazón. Se me apretaba la guata al pensar que tenía que deshacerme de ti. Pero la decisión estaba tomada y símbolos son símbolos, rituales son rituales... necesarios todos. No quería dejarte en cualquier lado. El día amaneció esplendoroso y ahí te sentía , en el sudor de mi mano , mientras corría. Tu eras el nexo , el eslabón entre mi realidad solitaria y mi sueño de amor vivido así que quería elegir un buen lugar para despedirme.Uno que estuviera a tu altura, un poco salvaje, rebelde e indómito. Así fue, cuando pasé por el puente los Piqueros, miré hacia abajo, donde las olas golpean con furia los roqueríos y el azur se mezcla a la espuma pasando por toda la gama de los azules...detuve mi carrera... te apreté fuerte y te dije adiós , te besé y para mi sorpresa no lloré, Te lancé a las profundidades , como a la garganta de una bestia salvaje y voraz, te vi caer dando vueltas, diminuta figura blanca en el vacío y perderte sin ruido entre las lenguas de mar... adiós , dije de nuevo y mi corazón se encogió ... Quiera el destino que el fondo del mar te adopte y reines en él como reinaste en mi corazón... que las plantas marinas te acojan en su jardín , que los peces, los crustáceos y los demás habitantes marinos te reciban y te valoren como el gran rey que eres...Adiós...Retomé mi trote , mucho más ligera y me  quedé suspendida en el cielo, las gaviotas y las trazas blancas en el horizonte...

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