En la soledad acompañada que vivo, las frases brotan en las aceras
y se descuelgan de la brisa , marcando el ritmo de mis pasos
que deambulan buscando algo que no saben identificar
En el silencio de mi soledad no elegida, los gritos y las risas
de mis niños apaciguan y apagan los gemidos avergonzados
de mi tristeza culpable y mal agradecida de la vida.
La calle me habla y me cuenta cuentos felices e irreales,
los desconocidos me miran sin reconocerme y me siento
desprovista y a veces perdida , tan lejos de mi cueva.
la poesía urbana me envuelve con palabras espontáneas
bellas y fascinantes porque desconozco su origen.
En mi soledad acompañada, elijo ser feliz , contra todo
vivir la alegría cotidiana de mi quehacer, de mi pensamiento,
me quedo con las gracias, con las esperanzas, con los recuerdos.
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