domingo, 25 de septiembre de 2011

a mi querido rey sin corona

Querido rey sin corona.

 Hace un año y cuatro meses exactamente llegaste a mí. Claro que cuando llegaste aún llevabas corona.  Desde  entonces, me has acompañado a todas partes , al trabajo,a la casa, a Cuba, a Panamá, a Argentina, al Norte, a Rancagua, Santiago... día a día , siempre conmigo. En el camino perdiste tu corona y no me importó porque ya te habías ganado tu espacio grande como un universo paralelo, hondo como un túnel de aquí a China...Fui feliz contigo, pero ahora, ahora debo dejarte ir. No me guardes rencor pero he decidido sacarte del lugar secreto donde siempre te llevo y llevarte al campo o al mar aún no lo decido, espero que lo comprendas... Quiero llevarte a un lugar hermoso que sea importante para tí, como tú lo fuiste para mí. Y quiero despedirme agradecida , por toda la felicidad que representaste siempre... Llevarte junto a mí significó mucho y yo sé que estuviste dispuesto a acompañarme generosamente, aunque te haya separado de tus compañeros, la dama , los alfiles , los caballos , las torres y los peones...nunca te quejaste ... pero ahora las cosas cambiaron y el que te trajo a mí está en silencio. Yo debo respetar eso y debo dejarte, porque verte me hace añorar tiempos pasados que no volverán. Por favor comprende. De seguir viéndote día a día, no podré olvidarlo jamás... Mi querido rey sin corona, mi corazón  sigue destrozado y suplica porque el tiempo deje caer su bálsamo sobre él... quiero quedarme con los recuerdos más hermosos, con las sensaciones más felices del tiempo del amor ... quiero quedarme con la imagen del día en que llegaste junto a tus compañeros con la promesa de enseñarme a jugar lo que  nunca he aprendido bien... quiero quedarme con las promesas todas, las cumplidas y las que  no e irme feliz hacia la etapa que sigue, conociendo del goce y la felicidad... mi querido rey sin corona, adios.  Mi querido y fiel compañero, gracias por todo. Será difícil dejarte . Seguramente lloraré. Pero serán lágrimas mixtas, de melancolía, de alegría, de dolor y de agradecimiento. Mi querido rey ... adios.

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